Ayer fue el día del padre y mi
papá y mi
hemano vinieron anoche para que cenemos los tres juntos.
No sé como fue, ni cómo empezó (calculo que tiene que ver con todo lo que me estuvo pasando en estos dias) que pude sentarme con él y creo que, por primera vez en mi vida de adulto, pude hablarle directamente. Podría decir -aunque suene boludo- que me senté a charlar de hombre a hombre. De hijo a padre.
Por suerte le pude decir todo lo que quería, todas esas cosas que si el se llegara a morir, me habrían quemado internamente para siempre, por no habérselas dicho. Le dije que para mi eran como el joven manos de tijera, que muchas veces al querer acariciar, lastimaban. (cosa que se parece a
este mensaje que puse hace tiempo) y muchas otras cosas más.
Lo más lindo fue que él también se abrió y yo me quedé con una sensación de alivio, de que él -por fin- se enteraba de lo que me pasaba adentro y me entendía lo que yo decía.