| Ayer fui a comer con Dieguez a un bolichito medio berreta de Once, en Valentín Gómez al tresmil y pico. Espartana se llamaba el lugar. Cuando estabamos casi terminando el almuerzo, una vieja se acerca y agarrando el salero que estaba en nuestra mesa nos dice: "Chicos, necesito la sal, ¿puedo llevarme la de ustedes? ¿no la están usando?". Nosotros no pusimos objeción y la tipa volvió a su silla, en la mesa de al lado. Resultó que la vieja era Elena Cruz, que tenía apenas un día de viuda. No parecía muy afligida y se estaba comiendo una milanesa con papas fritas. Por un momento no supe si tenía que pararme y pedirle la sal de vuelta o presentar un hábeas corpus para recuperar el salero. | ![]() |
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