Esto me sucedió cuando iba al jardín de infantes. La señorita estaba pasando lista. Iba diciendo los nombres de los chicos hasta que llegó al de una nena llamada Delicia. En esa época había una publicidad, bastante conocida, de una manteca (o una margarina) que se llamaba Delicia, como yo era un niño, me sonreí tontamente por la pequeña coincidencia. La señorita me vió, y muy enojada me increpó:-¿De qué te reís? ¿Del nombre de tu compañerita? ¿Vos cómo te llamás?
-Demián -le contesté timidamente. A lo que ella respondió con tono sobrador:
-Bueno, ahora vamos TOOOODOS a burlarnos del nombre de Demián.
Mientras arengaba a los chicos de la salita, haciedo ademanes con sus manos. Lo recuerdo como si fuera ayer. (¿o fue ayer?)
