Acabo de despertarme.Estaba soñando y lo último que recuerdo era que iba caminando con mi nuevo amigo Gabriel por unas callecitas muy pitucas, tipo Colegiales o Belgrano, pero que estaban rotas, en obra. Pasamos por una especie de corralón y Gabriel (que tenia guantes de cuero y un sobretodo negro, por el frío) entró a preguntar por unos materiales para arreglar las veredas, el tipo que atendía le dijo que no tenía stock en ese local y que vayamos al otro. Damos unas vueltas y nos perdemos. Un viejo, que estaba tomando mate (que vestía una camisa amarilla) en el umbral de su casa, nos nota perdidos y ofrece su ayuda. Saca un celular y marca un número. En ese momento, suena el teléfono en mi casa, ya en la vida real y no en el sueño. En general nunca atiendo un sábado tan temprano, habiéndome dormido tarde el viernes, pero esto era diferente. Parecían super sincronizados, sueño y realidad. Levanto el tubo, y era una amiga que me llamaba para preguntarme una boludez.
Por un lado mejor, porque si llegaba a ser el tipo de la camisa amarilla aún estaría temblando.
