
Si yo compro papas, las pelo, las pongo a hervir, luego les quito el agua, y las aplasto con un poco de manteca, leche y en algunas ocasiones le agrego un toquecito de queso rallado o un huevo, no hay duda que estarmos frente a un rico plato de puré.
Pero si esa misma preparación, en vez de ponerla en un plato, la coloco dentro de una bolsa de nylon (limpia) y le hago un agujero. La cantidad de gente que se animaría a comerlo se reduce violentamente.
¿Por qué será?


¡Ay Dios mio! ¡Así tratamos a las personas...!
¡Las juzgamos y rechazamos por su apariencia y no por su contenido!
¡Qué barbaridad!