
Aunque no es tan fuerte como mi adicción a la Cocacola o a la Copita Cindor, estoy desarrollando una especie de adicción a las mandarinas. Tanto comer en este último tiempo, me hizo probar todos los métodos: Comer de a dos gajos, de a uno, arrancarlo con la mano y comerlo, arrancarlo directamente con los dientes, comerle la parte de arriba para extirparle las semillas y luego disfrutar plenamente del gajo, chupar los gajos como un Naranjú, sacarle la pielcita y disfrutar de esos cositos que sacan jugo... y así. Hasta ahora, ningún método me convence demasiado.
Me gustaría tanto una mandarina sin semillas...
